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100 días: la cuenta atrás de la deducción por autoconsumo

Hoy, 21 de septiembre, quedan 101 días para que se acabe 2026. No es una efeméride cualquiera: es el plazo que la ley ha puesto a las deducciones fiscales más potentes que ha tenido nunca el autoconsumo doméstico. Y como la condición no es "haberlo contratado" sino tener la instalación acabada dentro del año, el calendario que cuenta no es el del BOE: es el de las agendas de los instaladores y el de los trámites de legalización. Hagamos los números hacia atrás, que es como se deben hacer.

Qué caduca exactamente el 31 de diciembre

En nuestra guía de ayudas de julio lo detallamos todo; aquí va el resumen ejecutivo. La deducción de autoconsumo del RDL 7/2026 —un 10% de las cantidades pagadas por instalaciones en inmuebles de propiedad, o un 20% para propietarios de viviendas en edificios de uso predominantemente residencial, con base máxima de 5.000 € y las baterías expresamente incluidas— se aplica al ejercicio en que la instalación acabe, y ese ejercicio no puede ser posterior a 2026. Y la vía hermana mayor, la deducción de eficiencia energética del 40% (base de 7.500 €, hasta 3.000 € de deducción, la que suele salir más a cuenta cuando se sustituye gas por aerotermia con fotovoltaica), también cierra el 31 de diciembre para viviendas, con un requisito añadido que consume calendario: el certificado energético posterior a las obras, emitido por técnico competente.

Nadie puede garantizar que no haya prórroga — ni tampoco que la haya. Las prórrogas de estas deducciones han llegado otros años, siempre in extremis y siempre sin aviso. Planificar tu inversión contando con que llegará es, sencillamente, apostar.

El calendario hacia atrás

Pongamos la fecha límite el 31 de diciembre y vayamos restando, con los plazos reales que vemos cada semana, no los de los folletos.

La legalización: acabada la instalación física, quedan el certificado de instalación eléctrica, el registro de autoconsumo y los trámites con la distribuidora. En tiempos normales, entre 3 y 6 semanas. La buena noticia fiscal es que lo que debe estar acabado dentro del año es la instalación y los pagos; la burocracia posterior tiene más margen. Pero "acabada" quiere decir acabada de verdad: montada, en marcha y pagada — y pagada por transferencia o tarjeta, nunca en efectivo, que es el requisito que tumba deducciones cada primavera.

El montaje: la instalación física de una fotovoltaica con batería son uno o dos días de trabajo. Pero entre la firma y esos dos días está la cola de agenda, el pedido de material y, si procede, la comunicación de obras al ayuntamiento: entre 3 y 6 semanas en condiciones normales. Si la actuación incluye aerotermia — la vía del 40% —, sumad semanas, no días: hay hidráulica, emisores y el certificado energético posterior esperando al técnico.

La decisión: estudio, propuesta y presupuesto. Con la factura de luz en la mano, una semana.

Sumadlo todo: entre 8 y 12 semanas de un proceso bien llevado. Desde hoy hasta final de año hay 14. La conclusión aritmética es esta: quien firme durante octubre llega con comodidad; quien firme en noviembre dependerá de que todo salga a la primera; quien se lo piense en diciembre, ya no llega a tiempo.

El cuello de botella que nadie te cobrará pero todos pagarán

Y ahora la parte que la aritmética no recoge: no serás el único haciendo este cálculo. Lo vivimos con el final de las ayudas Next Generation y se repetirá ahora — los últimos dos meses del año, las agendas de los instaladores serios se llenan, el material de más rotación se agota por semanas y los técnicos certificadores van desbordados. El plazo legal es el 31 de diciembre; el plazo práctico lo marcan las agendas, y las agendas se cierran antes. Cada semana que pase de octubre, el margen de error de tu proyecto se hace más fino.

Seamos claros también con la otra cara, como siempre: si al final no llegas, no se pierde todo. Los CAE, las bonificaciones de IBI e ICIO y, para empresas, la libertad de amortización no tienen esta fecha de caducidad, y una instalación bien dimensionada se amortiza sola con los precios de electricidad que estamos viendo este año. Pero dejar sobre la mesa hasta 1.000 € (o 3.000 € por la vía de la eficiencia) por una cuestión de calendario sería una lástima bien evitable.

El consejo de la casa, con fecha

Si tienes la decisión madura, este es el momento de convertirla en firma: no por presión comercial, sino por aritmética de calendario. Envíanos la factura esta semana y te devolvemos el análisis gratuito con el dimensionamiento, la vía de deducción que te sale más a cuenta —la del 10-20% o la del 40%— y el calendario concreto de tu caso, con la fecha límite de firma para que el 31 de diciembre te pille con la instalación funcionando y la deducción asegurada. Los 101 días han empezado a contar solos.