Fancoils y aerotermia: calefacción eficiente y, por fin, frío en verano
En el artículo sobre electrificar el hogar dejamos caer una advertencia de pasada: los radiadores no refrigeran. Es una limitación física —hacer circular agua fría por un radiador lo haría condensar y gotear— y para mucha gente es el reparo que frena el paso a la aerotermia: "¿y en verano, qué?". La respuesta tiene nombre: fancoil (o ventiloconvector). Es la pieza que convierte una aerotermia de "solo calefacción" en un sistema completo de climatización todo el año, con una sola máquina exterior. Hoy lo explicamos a fondo: cómo funciona, qué cuesta y cuándo sale a cuenta.
Qué es un fancoil y por qué se entiende tan bien con la aerotermia
Un fancoil es, en esencia, un intercambiador de agua con un ventilador: la bomba de calor le envía agua —caliente en invierno, fría en verano— y él la convierte en aire climatizado para la estancia. La clave es que trabaja exactamente en los regímenes donde la aerotermia rinde más.
En calefacción, un fancoil calienta con agua a 35-45 °C, el mismo rango que el suelo radiante. Esto significa que la bomba de calor trabaja con saltos térmicos pequeños y el SCOP se mantiene alto —muy cerca del del suelo radiante y claramente por encima del que se obtiene forzando radiadores convencionales—, con una ventaja añadida que el suelo radiante no tiene: respuesta en minutos, no en horas. Llegas a casa, enciendes y en un cuarto de hora la estancia es confortable. Para hogares con ocupación irregular, esa agilidad vale oro.
En refrigeración, el fancoil recibe agua a 7-12 °C y hace lo que ningún radiador puede: enfriar. Lleva bandeja de condensados y desagüe incorporados, de modo que la condensación que arruinaría un radiador aquí es parte del diseño. El rendimiento del conjunto aerotermia-fancoil en frío (EER en torno a 2,5-3,5) es algo inferior al de un buen split de expansión directa, y somos los primeros en decirlo. Pero ese número, solo, engaña, y enseguida veremos por qué.
El frío que se paga con sol
La refrigeración doméstica tiene una particularidad que la hace única entre todos los consumos del hogar: la demanda coincide casi exactamente con la producción solar. Hace más calor cuanto más sol hay. Una casa con fotovoltaica y batería puede refrigerarse al mediodía y primera hora de la tarde con excedentes que de otro modo se compensarían a precio bajo, e incluso preenfriarse un par de grados antes del pico de tarde, usando la propia inercia térmica del edificio como acumulador de frío. Con esa estrategia, el EER teóricamente inferior del sistema queda compensado por un coste de la energía cercano a cero: el frío más barato no es el de la máquina más eficiente, sino el que se produce cuando la energía no cuesta nada.
La condición, claro, es tener producción solar de verano suficiente, y eso se puede estimar antes de decidir nada: en el portal Fans del Sol encontraréis un análisis gratuito del tejado con datos satelitales PVGIS, mes a mes, que os dirá exactamente cuánta energía podéis esperar en julio y agosto — el dato que necesitáis para saber si vuestro frío de verano puede salir del sol.
Tipos de fancoil y precios orientativos
El formato más habitual en vivienda es la consola de suelo o de baja silueta: tiene el aspecto de un radiador moderno, se instala donde estaba el radiador y aprovecha el trazado de tuberías existente. Es la vía natural del retrofit. Precio de equipo orientativo: entre 700 y 1.400 € por unidad según potencia y gama. Las alternativas: el mural (parecido a un split, pero de agua; 400-900 €), el de conductos (oculto en el falso techo con rejillas, 900-1.800 € más la distribución; una sola unidad puede climatizar toda una planta y es la opción más invisible cuando hay falso techo en los pasillos) y el cassette de techo, más propio de locales que de viviendas.
En ficha técnica, tres cosas separan un fancoil bueno de uno barato: el ventilador EC modulante (consumos de 5 a 30 W y mucho menos ruido que los motores clásicos), el nivel sonoro (los buenos trabajan a 20-25 dB(A) en velocidad mínima: prácticamente inaudibles) y el control (válvula y termostato por unidad, que permite climatizar solo las estancias ocupadas). La configuración doméstica estándar es a dos tubos: todo el sistema hace calor en invierno y frío en verano, con una conmutación estacional; los sistemas a cuatro tubos, que hacen ambas cosas a la vez, rara vez se justifican en una vivienda.
Instalado y todo incluido, sustituir un radiador por una consola aprovechando el bitubo existente suele quedar entre 1.000 y 1.600 € por unidad. Para la casa tipo de 200 m² de nuestro artículo de electrificación, climatizarla entera con 8-10 fancoils son entre 9.000 y 14.000 €: más que los radiadores de baja temperatura, sí, pero con la refrigeración incluida y sin tener que mantener (ni alimentar) una segunda instalación de splits. La jugada que a menudo sale más redonda es la mixta: fancoils en el salón y los dormitorios principales, radiadores de baja temperatura en baños y zonas de paso.
Los tres detalles que deciden un buen retrofit
La experiencia nos ha enseñado que los presupuestos de fancoils no se diferencian por la marca de la unidad, sino por tres detalles que hay que mirar in situ.
El primero es el desagüe de condensados: cada fancoil necesita uno, y donde no hay bajante cerca toca bomba de condensados o trazado visto. Es la primera pregunta que hacemos en cualquier visita. El segundo es el aislamiento de las tuberías: si se reaprovechan los tubos de los radiadores para hacer circular agua a 7 °C, el aislamiento térmico antiguo no sirve —hace falta aislamiento anticondensación de célula cerrada en todo el trazado accesible, o la condensación aparecerá dentro de las paredes, que es el último sitio donde la quieres. Y el tercero es un depósito de inercia en el circuito (40-100 litros), que evita que la bomba de calor cicle cuando solo hay una o dos unidades abiertas y alarga su vida.
Ninguno de estos tres puntos encarece mucho el proyecto si se prevé desde el diseño; los tres salen caros si se descubren con la obra hecha.
Los números frente al gas: 200 m² en la Cataluña interior
Hasta ahora hemos hablado de la costa, que es clima fácil. Pongamos ahora la misma casa de 200 m² en una zona media del interior —llanura de Vic, Bages, Ponent—, con inviernos de heladas y veranos que también piden frío de verdad. Aquí la calefacción con gas se va tranquilamente a los 18.000-20.000 kWh anuales, que con el término fijo incluido son unos 1.700-2.000 € al año. Y este es el primer punto contraintuitivo: cuanto más duro es el clima, más atractivo es el cambio, porque cada kWh de gas desplazado es un kWh ahorrado, y hay muchos más por desplazar.
Con aerotermia trabajando a baja temperatura contra fancoils, el SCOP en este clima queda en torno a 4,0-4,2 (algo por debajo del de la costa: el invierno se nota también en la máquina). El mismo calor sale de unos 4.300-4.800 kWh eléctricos que, con la fotovoltaica y la batería cubriendo una parte mayoritaria —en invierno la cobertura solar baja, seamos honestos: hablamos de un 50-60% bien gestionado—, dejan una factura eléctrica residual de calefacción de unos 350-500 € anuales. La refrigeración de verano, alimentada de excedentes, añade un coste marginal casi nulo. El ahorro anual de explotación frente al gas queda así entre 1.300 y 1.600 €.
Por el lado de la inversión, la actuación completa —bomba de calor, depósito de ACS, sustitución de los emisores por fancoils, hidráulica y trámites— se va a los 28.000-31.000 € brutos para una casa de este tamaño. El paquete fiscal que detallamos en el artículo de ayudas (deducción IRPF del 40%, CAE de sustitución de caldera —que en este caso son generosos—, bonificaciones de ICIO e IBI) puede devolver entre 4.500 y 5.500 €, dejando un coste neto en torno a los 23.000-26.000 €.
El retorno "seco" frente al gas sale así de unos 14-16 años: más largo que el caso de la costa, y lo decimos sin tapujos. Pero ese cálculo compara peras con manzanas, porque incluye un sistema de refrigeración completo que la casa de gas no tiene. Si la comparación justa es contra "seguir con gas y poner una multisplit para el frío" —que en una casa de este tamaño son 6.000-8.000 € más su consumo—, la inversión atribuible a la calefacción baja a los 17.000-19.000 € netos y el retorno real queda en 10-13 años, para equipos con 15-20 años de vida útil. Y con dos variables jugando a favor con el paso del tiempo: el precio del gas, que nunca ha sido un aliado de quien se queda, y los costes fijos de la red de gas, que se repartirán entre cada vez menos usuarios a medida que los hogares se vayan desconectando.
En resumen
Si la aerotermia es el motor del hogar electrificado, los fancoils son la transmisión que le saca todo el partido: calefacción a baja temperatura con el SCOP al máximo y respuesta inmediata, y refrigeración en verano con la misma máquina, alimentada por los excedentes solares de mediodía. Las ayudas que repasamos en el artículo de incentivos de 2026 aplican igualmente cuando la sustitución de radiadores forma parte de la actuación. Si tienes una aerotermia en mente —o una ya puesta que en verano se queda mirando— y quieres saber qué costaría completarla, ya sabes dónde estamos: el análisis es gratuito y los números, sin maquillar.
Preguntas frecuentes
¿Los fancoils hacen ruido?
Los modelos con ventilador EC modulante trabajan a 20-25 dB(A) en velocidad mínima: prácticamente inaudibles. El ruido molesto suele venir de motores antiguos o de unidades sobredimensionadas, no de la tecnología en sí.
¿Puedo aprovechar las tuberías de los radiadores actuales?
A menudo sí para instalar una consola, pero si va a circular agua fría en verano hay que renovar el aislamiento con material anticondensación de célula cerrada. Reaprovechar el aislamiento térmico antiguo provoca condensación dentro de las paredes.
¿Necesito una batería para refrigerar con fancoils?
No es obligatorio, pero la batería y la gestión horaria son lo que hace que el frío de la tarde salga de los excedentes solares y no de la red. Sin batería, enfrías a coste casi cero solo en las horas de sol.
¿Cuánto consume un fancoil?
El ventilador EC consume entre 5 y 30 W. El grueso del consumo es la bomba de calor, que con agua a 35-45 °C trabaja con un SCOP alto y convierte cada kilovatio eléctrico en 4 o más de calor.
Equipo SolarBox